Reseña/ Texto curatorial
Las obras de María Cobas Cagnolati se presentan a sí mismas como objetos que exploran las posibilidades discursivas de procedimientos nobles. Como un alquimista que manipula y moldea materiales, la artista selecciona texturas y colores, indaga en las potencialidades expresivas de las luces y sombras que se plasman en el espacio del lienzo y juega con los elementos del lenguaje plástico-visual, generando obras que hablan por sí mismas en su materialidad. He ahí su potencia expresiva.
Al escoger la abstracción como género -la obra de Arte puro- se une a una larga tradición de artistas que proclama y ejercita el abandono de la mímesis de lo real. Y aunque inspiradas en la realidad, sus obras no se quedan en el aspecto superficial; la composición de los materiales y los elementos propios de este lenguaje resuenan y vibran internamente con el alma del espectador, permitiendo el acceso a una realidad más delicada y difícil, sin agotar todo el poder comunicativo y transformador del arte.
“Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra,” dice Clarice Lispector en La explicación que no explica. María escribe con materiales, formas, colores y texturas para acercarnos a aquello que, partiendo de la materialidad, se encuentra más allá.
Lic. en Historia del arte María Cecilia Haug
Reseña/ Texto curatorial
La obra de María Cobas Cagnolati logra materializar en un fragmento
imágenes que poseen su propio tiempo.
Retazos de color y forma que hallarán su momento cuando sean uno con el espectador.
Obras frágiles y contundentes al mismo tiempo,
nos invitan a sumergirnos en una serie de armonías delicadas y contrastes difusos.
Tonalidades enlazadas que son como cartografías encontradas.
La pintura, en su materialidad, da lugar a fragmentos que parecen bordados, adheridos.
Construyéndose a sí mismos, danzando sin fin, modelando un camino visual.
El espacio y el tiempo se evidencian por contraste.
María juega con elementos físicos para logar una serie de encuentros entre disciplinas.
Los relatos se enciman, como un rompecabezas, se ajustan,formando un sendero hacia rumbos inciertos.
Imágenes que resaltan el vacío, lo invisible,
el aura misma de la obra.
A través de silencios, de espacios y retazos
María Cobas crea una fórmula única,
en la que podemos escuchar la no sonoridad,
y podemos vislumbrar más allá de los colores,
guiados por la capas tonales que forman camino a seguir.
Por Melina Piterbarg en www.aurayarte.com